lunes, 30 de mayo de 2016

¡Mamá, mamá, me falta otra mano para contar la undécima!

El Real Madrid se coronó el sábado 28 de mayo como campeón de la Champions en un partido aburrido no, lo siguiente, aunque recordando el meme que siempre serán recordados en la final de Milán, la del árbitro sacando la lengua, uno al menos se rie; un partido que merecían ambos equipos y que acabó en los tan duros e injustos penaltis.

Le tocó a Juanfran, le dio casi con el talón de manera desafortunada y el balón salió fuera de la portería. Salía Cristiano Ronaldo, que para ser realistas no se había oído en todo el partido y quedó como el héroe del partido simplemente por haber tirado el último y marcar gol al igual que hizo el primero.
Los atléticos en la grada del estadio lloraban desconsolados la pérdida del título que tenían ya rozando sus manos y que el otro equipo de la capital le había arrebatado. No daban crédito. Otra vez, en el último momento, otra vez Ramos marcando....todo se asimilaba a la final de Lisboa en 2014.
Entre la fusión de pena y rabia atlética, se desataba la euforia de los blancos. Comenzaban a verse pequeñas versiones de los jugadores que no eran nada más y nada menos que sus hijos. Por poco tiempo, los hijos fueron devueltos a las WAGS (parejas de los jugadores), que estaban también en los alrededores del terreno de juego celebrando la victoria ya que al Madrid le tocaba levantar la copa, esta vez, echarían en falta al eterno capitán, Iker Casillas, que la tarde del sábado declaró en las redes sociales que vería el partido en un bar austríaco donde se encontraba preparándose con la Selección Española para los partidos anteriores a la Eurocopa, que por cierto ve con mucha positividad.
Este año le tocaba levantar la copa, o al menos evitar que se cayera como en 2014, a su fiel amigo sevillano, Sergio Ramos, que como si de un espartano se tratara la levantó rugiendo un grito de emoción con una bandana en la cabeza con los colores de la bandera española y la andaluza.
Pero aquí no acababa la fiesta, que por cierto, se extendió hasta casi la madrugada del día de ayer en el Bernabeu.
Nada más que salieron del campo fueron directos al aeropuerto donde cogieron un avión hacia Barajas, las risas no dejaban de sonar pese al cansancio.
Ramos estaría colocándole la bufanda madridista a la Diosa Cibeles  a eso de las 7 de la mañana, y no, no precisamente solo. Los aficionados se contaban por miles.
El equipo, descansó después de la celebración en Cibeles y por la tarde visitó el Ayto. de Madrid en un acto con Cristina Cifuentes, donde se rindió homenaje a los peñistas del Real Madrid asesinados en  Irak. Con retraso, acabaron asomándose al balcón donde le esperaban las vistas de una plaza del Sol llena hasta la bandera, cantando al unísono el himno de la décima y que acabó animándose gracias a Cristiano Ronaldo a hacer su famosísimo sonido de celebración: "SUUUUUH"
Por la noche, cerraron ya la celebración en su terreno de juego, rodeados de nuevo, por madridistas que vitoreaban con frecuencia al míster, al que llaman con confianza "Zizou".

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