Unos dirán que sí, porque tienen trabajo, salud, y la familia; otros en cambio, dirán que sí que son felices porque tienen todo aquello material que exista en el planeta Tierra.Y es que, por suerte o por desgracia cada persona suele sentir una felicidad distinta. Personalmente, mi felicidad se mide por los pequeños detalles, y realmente la de todos, aunque no lo reconozcamos...
El primer día de vacaciones, el estreno del disco de tu cantante favorito, la noche improvisada con amigos, el sumergirse en un buen libro que acabará convirtiéndose en tu favorito, el beso de la persona que quieres, el estreno de una prenda nueva, la recibida de tu perro al llegar a casa o incluso el canto de tu pájaro en respuesta a tu silbido, la reconciliación con un amigo que dabas por perdido, una buena bolsa de gominolas o de chocolate (no en mi caso), desconectar sentado mirando al mar, la recompensa tras un largo esfuerzo, el orgullo de tus padres por tenerte como hijo, o en algunos de los casos, el abrazo de tu hijo, conocer a gente nueva, bailar aunque no suene música, que te dediquen una sonrisa, las reuniones familiares, el hacer un buen examen, un helado de la Inma una noche de verano, un bailoteo en la feria, las sorpresas, un paseo por el Muelle 1, o sentarte con alguien especial en la torre Mónica...
Seguro que te has sentido identificado con un montón de los detalles que he mencionado, como veréis la felicidad no es sólo lo material, lo lujoso, y el nivel de vida que tengas, sino, los pequeños detalles que te rodean y que incluso a veces no eres capaz de observar a simple vista.
Con este post, espero haberte recordado qué es la verdadera felicidad, y que este humilde post entre en su lista de detalles que puedan definir su felicidad.
Feliz día a todos.
Alba Rosado Moreno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario