domingo, 8 de enero de 2017

Resacón navideño y agradecimiento real

Buenas noches a todos, han pasado casi seis meses desde que no escribía. Ha tenido que llegar 2017 para ponerme delante del teclado y retomar esto. Ha sido mi propósito de año nuevo; subir al menos una entrada a la semana sobre lo que me apetezca. Es hora de volver a la rutina, de volver a las clases, de volver a tener que estudiar y de despedir a nuestra querida vida social hasta mi esperada y ansiada semana santa.
Las navidades han servido para despejarme, un simple verbo que lo concibo como un premio por el buen arranque de curso que he tenido. Ha sido un tiempo de descanso, de disfrutar de amigos y familia y de coger el 2017 con alegría y positividad. 2017 va a ser un año de cambios, lo que me encanta. Las expectativas son altas y por ello el comienzo no iba a ser menos.
Es 8 de enero, han pasado dos días desde que los Reyes Magos pasaron por los hogares dejando regalos a todo aquel que se portó bien. Conmigo fueron muy buenos, acertaron en todo y me emocionaron con algún que otro regalo, tras 17 años ya conozco muy bien a mis Reyes y mis Reyes a mí, pero nunca me había parado a darles las gracias por todos estos años. Pese a que ya no soy ninguna niña, como nunca es tarde, ahí voy:
 

      Queridos Reyes Magos:
     En primer lugar mil gracias por cada uno de los regalos que me habéis traído este año, me han encantado todos. Llevo 17 años recibiéndoos cada 6 de enero y sigo sin entender como podéis hacer tan sumamente felices a tanta gente en el mundo, no únicamente en un mismo día, sino cada uno de los 365 días del año. Se que vosotros, mis reyes, habéis trabajado mucho para darme eso y más, que habéis sufrido cuando yo lo he hecho, que habéis sentido orgullo viendo mis logros, que habéis cuidado de mí cuando estaba enferma y que habéis reído con cada una de mis tonterías.
Se que es imposible que unos únicos Reyes cubran los regalos de todas las personas que hay en el mundo, por ello se que mis reyes no se alejan de mí durante todo el año, con ojo avizor de que sea una buena niña y en el caso de desviarme del buen camino volverme a guiar.
A vosotros, millones de Reyes Magos del mundo, os doy las gracias por dar hasta lo que no tenéis por la ilusión de alguien, por hacerle feliz. Ya se que no os llamáis ni Melchor, ni Gaspar, ni Baltasar cada uno de vosotros, pero se que sois pura magia.
Ya que vosotros no podéis hacer ese deseo realidad, a la vida, le pido que de una vez se acaben los conflictos bélicos, las crisis tanto económicas como sociales, y que se cumpla de una maldita vez la gran utopía de la paz mundial.
Otro año más me despido hacia ustedes, SSMM, como los mayores portadores de ilusión que el mundo podría habernos dado.


Fdo: Alba Rosado

No hay comentarios:

Publicar un comentario